Dos buzos
nadan y caminan cuatro horas para pedir que
rescataran a tres compañeros
Los
submarinistas sufrieron una avería en el
motor de su barco frente a Cabo Tiñoso
Empezó como una plácida tarde de domingo, pero
acabó como una odisea de madrugada. Cuatro
hombres y una mujer disfrutaban el pasado
domingo frente al Cabo Tiñoso, en Cartagena, de
unas divertidas horas de buceo cuando, ya al
atardecer, a la hora de regresar a la costa, se
quedaron de piedra. Al barco en el que se
trasladaron a la zona conocida como el Arco para
gozar de su afición por el buceo se le había
estropeado el motor. Empezaba a caer la noche y
no podían regresar hasta la costa.
Sin miramientos, dos de los buceadores (un hombre de 26 años y otro de 31) decidieron que no había más tiempo que perder. E iniciaron su regreso al litoral a nado. Brazada a brazada, durante media hora se esforzaron por alcanzar la orilla. Luego, buscarían el medio de dar el aviso para rescatar a sus compañeros. Nada llevaban en el barco para hacerlo y no era cuestión de quedarse allí esperando a que pasara algún pescador y les viera.
Ya en la costa, los intrépidos buceadores (expertos submarinistas, según buceadores de la zona) tuvieron que emprender una larga caminata de unas cuatro horas por la llamada senda GR- 92.
Al fin, en su camino se cruzaron con una persona que les prestó el móvil. Y pudieron avisar al Centro de Coordinación de Emergencias. Eran nada menos que las dos menos cinco de la madrugada.
Según fuentes del 112, un operador les pidió un número de teléfono para seguir en contacto. Pero, al parecer, el dueño del móvil les dijo que tenía prisa. Y los sufridos buceadores tuvieron que seguir andando hasta una cabina telefónica. Hasta La Azohía.
Ya estaban en camino hacia el lugar del «naufragio» efectivos de salvamento del Plan Copla, que partieron en una embarcación desde el puerto de Mazarrón. A las dos y media localizaron completaron el rescate. No tuvieron que prestarles auxilio sanitario.
Sin miramientos, dos de los buceadores (un hombre de 26 años y otro de 31) decidieron que no había más tiempo que perder. E iniciaron su regreso al litoral a nado. Brazada a brazada, durante media hora se esforzaron por alcanzar la orilla. Luego, buscarían el medio de dar el aviso para rescatar a sus compañeros. Nada llevaban en el barco para hacerlo y no era cuestión de quedarse allí esperando a que pasara algún pescador y les viera.
Ya en la costa, los intrépidos buceadores (expertos submarinistas, según buceadores de la zona) tuvieron que emprender una larga caminata de unas cuatro horas por la llamada senda GR- 92.
Al fin, en su camino se cruzaron con una persona que les prestó el móvil. Y pudieron avisar al Centro de Coordinación de Emergencias. Eran nada menos que las dos menos cinco de la madrugada.
Según fuentes del 112, un operador les pidió un número de teléfono para seguir en contacto. Pero, al parecer, el dueño del móvil les dijo que tenía prisa. Y los sufridos buceadores tuvieron que seguir andando hasta una cabina telefónica. Hasta La Azohía.
Ya estaban en camino hacia el lugar del «naufragio» efectivos de salvamento del Plan Copla, que partieron en una embarcación desde el puerto de Mazarrón. A las dos y media localizaron completaron el rescate. No tuvieron que prestarles auxilio sanitario.
